Madre solo una existe

Mamá eres la primera princesa que toco mi piel.
Yo soy quien por primera vez vio tu sonrisa de miel.
Eres la primera que vio la escultura de mi cuerpo.
Eres la primera que bañó mi anatomía de filántropo.
Eres la primera que llenó de besos mi piel.
Eres como tinta indeleble sobre este papel.

Mamá tú me amaste en aquel romántico inicio,
donde yo aún no existía para llegar sin aviso.
Me esperabas o no en ese momento sin juicio.
No sabré si fui un fruto esperado,
o resultado de un accidente inesperado,
pero siento tu amor con esa misma premura,
ese mismo amor que siempre perdura.

Como semilla de trigo crecía en tu vientre
¡Tierra fértil!
En un extraordinario paraíso protegido y frágil;
Como olvidar ese cálido lugar,
donde moviendo mis manitas,
donde realizando pataditas,
aprendí por primera vez a jugar.

Mamá admiro tu inmenso valor,
donde con gran dolor en medio del temor,
me regalaste la dicha de vivir a lado de tu ser.
¡Mamá! Por ser la razón de mi alma,
no te dejo de querer.
¡Mamá! Por cada latido de mi corazón,
no te dejo de valorar.
¡Mamá de amor incondicional!
Jamás te dejare de amar.

Mamá en mi infancia, yo era un bebe novato.
Me acogías en las alas de tus brazos,
donde me balanceabas sobre las olas del viento,
donde me halagabas y contabas un cuento.
Tú guiaste como ángel mis primeros pasos.
Yo una criatura inocente sin moral,
con el corazón pequeño sintiendo en umbral,
por ti mamá este infinito amor universal.

Mamá no importa si la vida nos distancie,
sí nos deja solo observando fotos sin superficie,
sobre el suspenso de los mejores recuerdos.
Mamá también hemos tenido desacuerdos.
Yo llevo aún en mi mente tus sabios consejos.
Mamá tengo sed de mirar tus lindos ojos fijos.
Mamá estás tan cerca de mí y a la vez tan lejos.

Mamá vales más que los diamantes,
de esos que rara vez se encuentran en los ríos.
Sabes mamá, te amo muchísimo más que antes.
Este sentimiento lo cultivó entre los lirios
de mi alma, corazón y mente.

Con un sublime beso en la mejilla y en la frente,
te confieso que nunca dejare de amarte.
Se que la distancia separa nuestras almas,
pero nunca separará ni apagará estas ganas
de querer abrazarte muy fuerte,
de querer volver a verte,
de volver a decirte,
¡Feliz día mamá!; ¡Te amo de manera ferviente!
Mamá, te expreso estos versos sinceramente,
por eso caen lágrimas sobre este ambiente.
Porque madre solo una existe…

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Referencias

Pixabay, (2020). Ilustración de esta poesía. [Figure 1]. Recuperado de https://pixabay.com/

Autor: sybcodex.
Título del libro: «Pasiones en versos».
Título del Capítulo: Madre solo una existe
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