El nefelibata de versos – Poema III

En aquella tarde triste y nublada,
mientras la lluvia desvanecía la tarde soleada.
Yo escribía versos con la mirada
puesta en ti mi Amada.
No quería apartar mi vista de tu alma.

Sabes que cortejaba tus labios sin calma.
Caía sobre nosotros mil flechas de agua,
no sentíamos el frío,
solo el calor del amor sin paragua.
Como olvidar el petricor
que acompañó nuestros besos bajo la lluvia;
Mientras me alejo en el auto sobre la vía.

Perdido en las ilusiones de inesperados sueños;
que provocan seguir cerrando los ojos risueños.
¡Para no olvidar!
Que soñé tocando su flor de piel
¡Para no olvidar!
Que sus labios emanaban miel
¡Para no olvidar!
Que estuvo en el nido de mis brazos.

Ella me decía
«Que nunca la deje ir a pasos lentos»
Al despertar fue triste
ver que ella no estaba dormida.
Y que el ayer solo fue un sueño de la vida.

Busco su inolvidable figura
mirando el arrebol de las nubes.
En el color rojizo que el sol deja en los cielos,
apenas llegó a imaginar sus rizos y largos pelos.
Desde allí de donde cae la lluvia
ella tal vez me ve…

Se contenta mi alma al saber que está viva.
Yo no quiero cerrar los ojos,
temo no volver a verla.
Soy un barco naufrago
en busca de su luz cautiva.

La noche de extrañes está terminando
¡Anhelo el amanecer!
Y despertar abrazándola
entre las fuerzas de un huracán.

Mi Amada, me hace falta
sentir la bonhomía de tu espíritu.
Eres tan buena y amable,
te echo de menos con ímpetu.
Eres un amor inolvidable
Porque tus recuerdos aún me machacan…

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Referencias

Pixabay (2020). Ilustración de esta poesía. [Figure 1]. Recuperado de https://pixabay.com/

Autor: sybcodex
Título del libro: «Pasiones en versos»
Título del Capítulo: El nefelibata de versos – Poema III
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