En sueños inolvidables - Parte VI


Mi alma se llenó de ira y justicia, imaginar que esos Cripnets se desasieron también de la mayoría de los animales y que destruyeron los demás planetas, porque puedo ver nubes de polvo esparciéndose alrededor de las estrellas.

Lo que inconscientemente logre fue que no me ahogue por falta de oxígeno, pues la gran experiencia que se siente observar todo desde el espacio era genial.

Miro el mundo azul para descender sin quemarme al tratar de ingresar a la atmósfera, solo me deje caer, el vació se materializaba tratando de destrozar mi cuerpo, la sensación de adrenalina se infiltró en todas mis células, en este estado de precipitación sobre la nada, uno puede sentir el alma tratando de salvar a su propio cuerpo, esto que siento debe ser similar a la muerte misma.

Pues es el mismo episodio donde uno va a caer a un lugar desconocido, otros caen con absoluto miedo, otros caen llenos de esperanza y paz, eso depende del cómo afrontemos el final de nuestros días de vida.

En sueños inolvidables - Parte VI

Antes que este cuerpo toque el suelo y se destroce en pedazos, fue el miedo que se expresó en mi mente para ordenar suspender mi cuerpo a pocos metros del suelo ¿pero miedo a que? Si muero en este mundo de seguro en la vida real estaré vivo.

Pues esto solo es un sueño, pero la realidad no es así todos somos guiados por un sueño, un objetivo, una felicidad, un bienestar familiar y por la fe de vivir bien, quizá eso fue lo que me detuvo, aún no he cumplido mi propósito en este mundo imaginario, propósito de lo noble que es aprender y hacer todo por lo que amas.

Reflexione un momento, pensando que tan similar es la realidad y el sueño, es como tratar de fusionar el bien con el mal, pues son dos temas completamente diferentes.

Cuando flotaba como globo sobre el suelo, levante la cabeza, mire unos animales en forma de leones gigantes, su color de pelaje era muy similar a los de la tierra, lo curioso era que estos tenían alas grandes sobre sus lomos con plumas similares a las águilas, también sus ojos eran tan tiernos, semejantes al gato con botas, que fácilmente podrías derretirte de encanto, será porque me veían como un extraño y no parecía una amenaza para ellos.

Yo que me imaginaba lo peor, di un giro para caer de pie, me acerqué lentamente a una de estas criaturas, alzando mi mano derecha hacia delante tratando de tocar su suave nariz…

En sueños inolvidables - Parte VI

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